Citas Bíblicas

LA INFLUENCIA DEMONÍACA EN LOS SANTOS. (Hch:5:1-9)

En la Biblia encontramos varios pasajes que hablan de la influencia demoníaca en los cristianos.
Todo creyente puede estar bajo influencia demoníaca. Los que opinan lo contrario nos dejan con solo dos posibles culpables de los problemas que enfrentamos: Nosotros mismos o Dios.
Si nos culpamos a nosotros, nos sentimos sin esperanza porque no podemos dejar de hacer lo que estamos haciendo.
Por otro lado, si culpamos a Dios, se destruye nuestra confianza en él como nuestro Padre benévolo.
De cualquier modo, no tenemos oportunidad de ganar la victoria que la Biblia promete.
Sin embargo, en la realidad, estamos involucrados en una batalla espiritual que podemos ganar en contra de los principados y poderes del reino derrotado de la oscuridad.
Pero sus mentiras pueden ganar cierta influencia si lo permitimos.

Uno de los pasajes más dramáticos en cuanto a la influencia demoníaca en los santos, se encuentra en el libro de los
"hechos de los apóstoles"

En el capítulo cinco del libro de los "hechos..." se relata que Ananías y Safira vendieron una heredad que poseían y trajeron a la iglesia sólo una parte del dinero; sin embargo quisieron hacer creer que ese era todo el dinero de la venta.

"Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrasjo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo solo una parte, la puso a los pies de los apóstoles." (Hch:5:1-2)

Hay que destacar que ellos no estaban obligados a vender esa heredad; y aun vendiéndola, nada los obligaba a traer el dinero a los apóstoles.

"Reteniéndola, ¿no se te quedaba a tí? y vendida, ¿no estaba en tu poder?..." (Hch:5:4)

Entonces ¿Cuál es el problema? El problema es que ellos mintieron al decir que el dinero que traían, era todo el dinero de la venta.

"Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajeses del precio de la heredad?" (Hch:5:3)

Veamos:
-Ellos podrían haberse quedado con la heredad y no hubiesen tenido problemas.
-Podrían haberla vendido y quedarse con todo el dinero, y no hubiesen tenido problemas.
-También podrían haberla vendido y llevar solo una parte del dinero a los apóstoles, y tampoco hubiesen tenido problemas.
Pero mintieron, llevaron solo una parte del dinero diciendo que era todo; y esto les causó la muerte a ambos. (Hch:5:5;10)
Ahora bien: ¿Por qué mintieron? Mintieron porque quisieron ser alabados y considerados como buenas personas frentre a la cristiandad, así como había ocurrido con Bernabé. (Hch:4:36-37)
Bernabé, se había compadecido de las necesidades de sus hermanos y había vendido la heredad que tenía para traer todo el dinero de la venta a fin de que sus hermanos no padeciesen necesidad. Esto motivó que los apóstoles le llamaran: "hijo de consolación". (Esto es: Bernabé.)
Entonces Ananías y Safira quisieron tener el mismo reconocimiento y por eso mintieron.
Hay que destacar que Bernabé lo hizo por misericordia; mientras que Ananías y Safira lo hicieron por promoverse a sí mismos.
¿Qué fue lo que los motivó a pensar en sí mismos y mentirle a Dios?
La respuesta se encuentra en el versículo tres:

"...¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad?"
(Hch:5:3)

En este versículo podemos comprobar que Satanás fue quien los motivó a mentir y obrar en contra de la voluntad de Dios.
Ahora bien. ¿Cómo fue que Satanás los tentó para que mintiesen? ¿Se presentó ante ellos y les ideó un plan para autopromoverse? No. Estoy seguro que no fue así.
Lo que ocurrió fue que ellos sintieron celos y quisieron ser reconocidos al igual que Bernabé, entonces Satanás aprovechó la oportunidad para hacerles creer que podían mentirle a Dios; y una vez convencidos de lograr su cometido, llevaron a cabo el pecado. Sin embargo, aquello que habían planeado como una alabanza hacia ellos resultó en verguenza.
Es decir, antes que Satanás los tentara, ellos ya habían pensado en la posibilidad de mentir.

Podríamos pensar que tanto Ananías como Safira no eran creyentes y por eso Satanás pudo influenciar en ellos. Pero lo cierto es que ellos sí eran creyentes.
Veamos:
Este pasaje se encuentra dentro del contexto de algo referido a la iglesia. (Desde el versículo veintitrés del capítulo cuatro, en adelante) (Hch:4:23)
De acuerdo a esto, podemos leer en el versículo treinta y uno lo siguiente:

"Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu , y hablaban con denuedo la palabra de Dios." (Hch:4:31)

Ahora bien: creemos que entre todos los que fueron llenos del Espíritu se encontraban Ananías y Safira; la prueba está, en que en el relato no se hace mención de que fuesen incrédulos.
Por lo tanto, si seguimos el hilo del relato, nos vemos obligados a reconocer que estos esposos eran creyentes.

Por otra parte, en el versículo once se lee lo siguiente:

"Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas" (Hch:5:11)

En este versículo podemos ver que tanto Ananías como Safira eran creeyentes; porque de no serlo ¿Por qué iba a atemorizarse la iglesia? Si Dios estaba juzgando a alguien fuera de la iglesia, ¿por qué habría nde temer los de adentro?
Si el Señor estaba juzgando a los incrédulos ¿Por qué se atemorizó la iglesia?
Los incrédulos mienten todo el tiempo, sin embargo el Señor aun no los juzga.
El Señor no se ha propuesto juzgar a los incrédulos sino hasta el fin de los tiempos;  por lo tanto, esta disciplina relatada en el capítulo cinco de los hechos, está referida a la iglesia.

Ahora bien, ¿ Podemos echarle toda la culpa por el pecado de Ananías y Safira a Satanás? No. Tenemos que recordar que estos dos creyentes eran partícipes voluntarios de la mentira que los llevó a la muerte. pedro confrontó a Ananías y luego a Safira:

"Por qué pusiste esto en tu corazón?" "¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor" (Hch:5:4;9)

Es cierto que Satanás llenó sus corazones con engaño y ejerció cierta influencia sobre ellos en su pecado. Pero solo lo pudo hacer, porque en algún momento, Ananías y Safira le abrieron la puerta y le dierpon lugar a Satanás.

Todo creyente está protegido por el Espíritu Santo, el diablo no puede tocarlo. Pero si el creyente le dá lugar a las mentiras de Satanás, quedará bajo la influencia demoníaca. Muchos creyentes se encuentran en esta situación.

La fornicación es una pecado muy grave, si existe la posibilidad de la transferencia de espíritus, la fornicación es la manera más segura de que se transfieran.
El apóstol Pablo dice que debemos huir de la fornicación:

"Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca."
(1Co:6:18)

Nótese que la orden es: huir. No hay manera de ganarle una batalla a la tentación sexual; por eso la orden es HUIR!!
Por otra parte, el pecado nunca nos brinda lo que la tentación promete, sino todo lo contrario. De manera que es solo un engaño la seguridad de un bienestar, o un logro fuera de los planes de Dios.

Cuando cedemos al pecado, dejamos una puerta abierta para que Satanás pueda influenciarnos con sus mentiras. Bajo esta influencia las personas "oyen" voces; viven temerosas, son propensas al suicidio y todo lo que está referido a Dios los altera. Esto se debe a que Satanás ha logrado que su mentira tenga más valor en ellos, que la verdad de Dios.
Toda persona que vive bajo la influencia demoníaca está engañada por las mentiras del enemigo.
¿Cómo puede suceder esto?
Sucede porque en algún momento, la persona cedió a la tentación permitiendo que el demonio entrara en su vida.
Pero gracias a Dios que esto se puede revertir, es decir, podemos deshacernos de las influencias del diablo y experimentar la vida de Cristo y avanzar hacia la madurez espiritual.