Citas Bíblicas

¿CUÁL ES LA IGLESIA VERDADERA? (Mt:13: 24-30)

Una pregunta que con frecuencia viene a nosotros es: ¿Cuál es la iglesia verdadera?
Existen muchas denominaciones que se autodenominan “cristianas”, pero debido a que hay diferencia entre lo que cada una de ellas enseña, cabe preguntarse, ¿Cuál de ellas es la verdadera? Es decir, ¿Cuál de estas denominaciones está conformada por verdaderos discípulos de Cristo?
A fuerza de ser sinceros es necesario declarar que hay ciertas denominaciones cuyas enseñanzas nada tienen que ver con la verdad proclamada por el Señor Jesucristo. Esto nos llevaría a pretender descartarlas como probables verdaderas.
Pero una mirada minuciosa en aquellas otras denominaciones que nos quedan, nos da la pauta de que tal vez ninguna de ellas sea la iglesia verdadera.
En efecto, hay denominaciones, cuyas enseñanzas se mesclan con lo pagano y nada tienen que ver con la doctrina de los apóstoles. ( intersección de los santos, las imágenes, etc)
Así también nos sucede con otras denominaciones: Entre los errores doctrinales de los mal llamados “protestantes”, encontramos el diezmo. Esta falsa doctrina ha ocasionado estragos en las doctrinas cristianas debido a que “un poco de levadura leuda toda la masa” y en consecuencia, la verdad ha sido velada de estas denominaciones.
En conclusión: ¿Existe aun la iglesia verdadera? La respuesta lógicamente es: sí
Sin embargo, algo ha sucedido que nos impide hoy reconocerla. Veamos que fue aquello que sucedió:
En el evangelio de Mateo el Señor nos refiere una parábola en la cual explica lo que iba a acontecer:

“…El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tienes cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis con ella también el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” (Mt:13:24-30)

Ahora bien, ¿Qué significa esto? El Señor lo explica en el siguiente párrafo:

“…El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.
El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.
El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.
De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.
Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.” (Mt:13:36-43)

Analizando estos pasajes, vemos que la iglesia falsa y la iglesia verdadera han convivido desde el principio. Esto sucedió porque en la verdadera iglesia se infiltraron personas que enseñaron doctrinas que no coinciden con las enseñanzas del Señor.
El apóstol Pablo nos advirtió:

"Porque yo se que después de mi partida entrarán entre vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos." (Hch:20:29-30)

También el apóstol Pedro advierte sobre esto:

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros..." (2P:2:1)

Judas también nos pone sobre aviso, pero él dice que ya están entre el pueblo de Dios los falsos maestros:

"Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo." (Judas:4)

En base a estos pasajes, las diferentes denominaciones tratan de señalar a las otras de falsas. Pero lo cierto es que una mirada objetiva nos revela que ninguna de ellas es la verdadera, pues ya hemos podido comprobar que todas las denominaciones tienen errores doctrinales.
Entonces, ¿Hay alguna denominación que verdaderamente sea la iglesia del Señor? La respuesta lógicamente es: "No" El simple hecho de pertenecer a cierta denominación, no nos asegura que seremos bien enseñados, pues es posible que, en un principio, tal denominación haya sido guiada por maestros honestos y bien intencionados; pero con el correr del tiempo, siempre sucede, que la mala semilla se logra introducir.
En todas las denominaciones que conozco, y en todas las iglesias que he visitado; he encontrado que la falsedad en la doctrina es notoria. He podido comprobar que la enseñanza de esas iglesias, no se ajusta a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina de los apóstoles; sino a mandamientos de hombres.
Sin embargo, aun en esas iglesias he encontrado entre la congregación a verdaderos discípulos del Señor. Personas humildes que andan por ahí un tanto abatidas, entremescladas con los falsos cristianos, confundidas a causa de que su espíritu y la Biblia les dicen e indican una cosa, mientras que los maestros les enseñan otra muy distinta.
Es decir, la iglesia del Señor está formada por verdaderos discípulos del Señor, personas que creen verdaderamente en él y llevan fruto, pero estas personas se encuentran diseminadas en congregaciones conviviendo con muchos que solo aparentan ser cristianos pero no lo son.
¿Qué haremos?
El Señor dice: "Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega" Esto es: Dejad que crezcan juntamente los justos con los injustos, los verdaderos con los hipócritas, los hijos del reino y los que aparentan ser cristianos. Al fin de este siglo el Señor enviará a sus ángeles y ellos separarán lo malo y dejarán lo bueno.

En “la epístola a los corintios” el apóstol Pablo dice lo siguiente:

“Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.” (1Co:1.11.)

"Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.” ( 1Co:1.12)

 “¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1Co:1.13)

 Esto textos nos dan a entender que no importa la denominación a la cual pertenezcamos, lo que importa es, si somos, o no, verdaderos hijos del reino.
El motivo por el cual las diferentes denominaciones no dejan sus “títulos” se debe a que sus dirigentes están muy orgullosos de pertenecer a ellas.
Su celo por Dios debiera manifestarse en buscar la verdad de las doctrinas cristianas, no en continuar con tradiciones que solo han alejado a la gente de Dios.
La mayoría de estos maestros no buscan la verdad porque prefieren seguir aprovechándose de la gente.
El apóstol Pablo dice lo siguiente respecto a esto:

“Mas os ruego hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” (Ro:16:17-18)

En mi opinión, alejarse de aquellos que no enseñan la sana doctrina, es muy saludable y provechoso.